La importancia de los planes de igualdad para llevar a las organizaciones a una situación de igualdad efectiva entre mujeres y hombres es tal que, en determinadas situaciones empresariales, el legislador dota a este recurso de un carácter de obligatoriedad, donde se pretende esencialmente extender la exigencia de redacción de los planes de igualdad a empresas de cincuenta o más trabajadores, creando la obligación de inscribir los mismos en el registro que se desarrollará reglamentariamente, progresivamente.

El artículo 46, en su numeral 1, define los planes de igualdad de la empresa como “un conjunto ordenado de medidas, adoptadas después de realizar un diagnóstico de situación, tendentes a alcanzar en la empresa la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres y a eliminar la discriminación por razón de sexo”. Continúa este artículo disponiendo que “Los planes de igualdad fijarán los concretos objetivos de igualdad a alcanzar, las estrategias y prácticas a adoptar para su consecución, así como el establecimiento de sistemas eficaces de seguimiento y evaluación de los objetivos fijados”.

El Plan de Igualdad es un recurso que tiene como finalidad una mejora significativa en la situación laboral de la plantilla de la empresa. Este motivo hace que en él estén implicadas todos los departamentos de esta.

La implantación de un Plan de Igualdad es progresiva y está sometido a cambios constantes producidos por la necesidad de adaptación a los cambios legislativos y necesidades internas, según se vayan detectando; especialmente en aquellos casos identificados a raíz del seguimiento del Plan.

El Plan debe ser realizado a medida y con una duración determinada por las partes implicadas, que podrá ser diferente para cada una de las áreas implicadas.

Sin olvidar, para finalizar el registro del Plan de Igualdad, que permite garantizar la igualdad de oportunidades de las personas que trabajan en las empresas.

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